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Las protestas contra la discriminación y el racismo que dividen a Estados Unidos
Las protestas contra la discriminación y el racismo que dividen a Estados Unidos

Las protestas contra la injusticia y en defensa de los derechos con frecuencia no resultan del agrado de muchos, entre ellos gobernantes en turno que mantienen actitudes autoritarias o divisivas. Pero la popularidad o el disgusto hacia expresiones críticas no les restan legitimidad ni anulan la validez de su mensaje. Un nuevo episodio al respecto ha confrontado a jugadores de futbol americano con el presidente Donald Trump.

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Multitud de jugadores y varios equipos de la NFL se arrodillaron o se ausentaron el domingo pasado durante ceremonias del himno nacional en rechazo a la actitud de Donald Trump al respecto. Originalmente, los jugadores que no se ponían de pie lo hicieron en protesta contra el racismo y la discriminación en EEUU. (AP)

En ese contexto, Berenice King, hija del histórico líder de la lucha por los derechos civiles Martin Luther King Jr., comentó en Twitter que “ninguna forma de protesta, incluso la acción no violenta, será aprobada por las personas ‘más dedicadas al orden que a la justicia’ o por los injustos”.

Trump arremetió hace unos días contra jugadores y dueños de la Liga Nacional de Futbol Americano (NFL) y exigió con palabras altisonantes que aquellos que optan por no ponerse de pie durante la ceremonia del himno nacional estadounidense al principio de los partidos sean despedidos de forma fulminante.

En respuesta, numerosas superestrellas del deporte y equipos de la NFL enteros han criticado al presidente y, en los partidos del pasado fin de semana, se arrodillaron, se abrazaron (y algunos simplemente estuvieron ausentes) mientras sonaba el himno nacional en los estadios como una muestra de rechazo a Trump, de unión gremial y, por extensión, de apoyo a la lucha contra la discriminación y el racismo persistentes en Estados Unidos.

Trump parece entender las manifestaciones de protesta durante el himno nacional como una muestra de falta de patriotismo y en Twitter ha indicado que su posición al respecto “no tiene nada que ver con la raza” sino con el “respeto a la nación, el himno y el bandera”.

Pero su apreciación ha sido debatida, pues el motivo de esas manifestaciones no estaría en un rechazo abstracto a Estados Unidos o un desprecio por los símbolos del país, sino en una crítica pacífica y específica a un lacerante problema de alcance nacional en ejercicio de la libertad de expresión.

En un principio, Colin Kaepernick, el quarterback que en 2016 no se levantó cuando sonaba el himno nacional, dijo que lo hizo en protesta por la opresión contra los “afroamericanos y las personas de color” en Estados Unidos -en el contexto, cabe señalar, de los numerosos casos de brutalidad policiaca y otras presiones en contra de minorías que se han dado en el país en los años recientes. Su clamor tendría como motivo la exigencia de justicia e igualdad.

Otros jugadores han protestado de ese modo desde entonces hasta llegar al movimiento masivo de jugadores y equipos del pasado fin de semana en rechazo a los comentarios de Trump, que no toma en cuenta el contenido profundo de esa protesta y parece solo quedarse, y quererse quedar, en la superficialidad del gesto. En su “orden” más que en la “justicia”, citando a Berenice King.

Es frecuente que a muchas personas les disgusten las manifestaciones críticas durante las ceremonias del himno nacional y, como se comenta en FiveThirtyEight, encuestas realizadas en 2016 al respecto (tras lo hecho por Kaepernick y mucho antes de los comentarios actuales de Trump y de las protestas a mayor escala en la NFL) señalaron que solo el 38% avalaba esa clase de protestas.

Y se añade, en eco con lo comentado por la hija de King, que en la década de 1960 las marchas y manifestaciones en defensa de los derechos civiles eran percibidas negativamente por muchos y también lo era el propio Martin Luther King (sobre quien el 63% opinó negativamente en una encuesta de 1966). La legitimidad, justicia y valor de su lucha eran claras entonces, pero pasó tiempo antes de que la percepción general se acoplara a ello.

Y también existió en los años 60 la noción de que oponerse a la Guerra de Vietnam era antipatriótico, antiestadounidense, y 77% de los participantes en una encuesta rechazó, en su momento, una gran manifestación contra ese conflicto armado realizada en 1969.

Con el tiempo esas percepciones cambiaron y aunque no es claro cuál es el sentir mayoritario actual en torno a las protestas en la NFL de días recientes y la actitud de Trump al respecto, en todo ello hay un discurso por un lado incluyente y por el otro divisivo.

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Donald Trump exigió, en un mitin en Alabama, que los dueños de equipos de la NFL despidieran a aquellos jugadores -a los que llamó ‘hijos de perra’- que no se ponen de pie en las ceremonias del himno nacional antes de los partidos. (AP)

Trump y los muchos que piensan como él plantean que las protestas faltan al respeto al país y por ello estigmatiza de antipatriotas a quienes las realizan con un planteamiento polarizante: cualquiera que proteste durante el himno o ante la bandera es antipatriota.

Otros, aunque apoyan el significado de las protestas, han dicho que el momento de las ceremonias patrias no es el momento para formular críticas o hacer desplantes, en línea con la idea de solemnidad y unidad que se asigna a esos momentos.

Pero los que han protestado lo habrían hecho como reacción y crítica a faltas de respeto y de justicia previas, sean estas el racismo y la discriminación persistente o la reacción autoritaria de Trump, que los manifestantes consideran vulneran los valores del país simbolizados en ese himno y esa bandera. Expresar ese rechazo sería, en esa lógica, una manera de apoyar la lucha por los derechos básicos, de llevar comprensión social hacia ellos y de honrar los significados profundos de los símbolos patrios. Plantean así que el patriotismo no se expresa de una única manera.

De igual modo, las protestas que King y otros luchadores de diferentes causas sociales han realizado a lo largo del tiempo han resultado molestas para muchos y rompieron con formas y convenciones en aras de defender y ampliar los derechos y la justicia.

En todo caso, con toda su inmensa fuerza mediática, las protestas de jugadores y equipos de la NFL son solo una de las muchas expresiones de rechazo al racismo y la discriminación. Los movimientos pacíficos de amplios grupos sociales en esas causas, muchos de ellos sin grandes reflectores, son también de enorme valía y patriotismo y convendría que la protesta de la NFL y otras estrellas continúe en el contexto de ese activismo comunitario.

En contrapartida, se ha criticado que Trump utiliza el tema de estas protestas como una herramienta política para apuntalar su imagen, bastante mermada, entre sus grupos de apoyo, que son fervorosos nacionalistas, y se ha comparado su lenta respuesta de repudio a los grupos supremacistas blancos con las cataratas discursivas rápidas e intensas con las que suele actuar en otros casos.

Al final, al margen de la popularidad o el disgusto del momento, la solemnidad y emotividad patrióticas que se muestran en las ceremonias cívicas y la crítica contra las injusticias y a favor de los derechos deberían, cuando son sinceras, ser apreciadas como parte de una misma cosa: símbolos y acciones que honran la nación y en defensa de la justicia y los valores democráticos profundos que la caracterizan.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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