El papa León XIV visitará Argentina del 8 al 11 de noviembre, durante su primer viaje apostólico a Latinoamérica, que incluirá un encuentro con el presidente Javier Milei, tres celebraciones religiosas masivas y dos paradas que pondrán el foco en poblaciones vulnerables: las personas con discapacidad y presos.
El lunes 9 visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución de atención residencial que alberga a más de 400 personas con discapacidad y brinda acompañamiento integral. El miércoles 11 llegará al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires, conocido como la cárcel de Devoto, una prisión histórica ubicada en plena ciudad de Buenos Aires que atraviesa un proceso de cierre.
Las visitas coincidirán con dos debates que dividen al país en torno de las políticas del presidente Milei. Por un lado, está la implementación de políticas destinadas a las personas con discapacidad, en medio de la emergencia nacional declarada por ley en 2025. Por otro, está el avance del proceso de cierra y traslado de los internos de la cárcel de Devoto al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII en Marcos Paz, en las afueras de la ciudad.
Aunque la agenda del pontífice no supone por sí misma un posicionamiento frente al Gobierno, ambos destinos exponen cuestiones vinculadas con la inclusión, la atención y la reinserción social y las medidas del presidente Milei para gestionarlas.
El papa León XIV a su llegada al aeropuerto de Montevideo, el viernes 6 de noviembre de 2026. - DANIEL DAL ZENNARO / POOL/EPA/ANSA POOL/EFE
El Pequeño Cottolengo Don Orione comenzó su historia en Claypole, en la zona sur del Gran Buenos Aires, el 28 de abril de 1935, cuando san Luis Orione colocó la piedra fundamental de la institución, concebida como un hogar para personas que necesitan acompañamiento y cuidados. Según la información publicada por la propia institución, sus actividades incluyen atención cotidiana, alfabetización para adultos, talleres de formación laboral, huerta, cocina, manualidades, recreación y deportes adaptados.
La visita de León XIV tendrá lugar en un contexto de debate y reclamo sobre las políticas públicas destinadas a las personas con discapacidad en Argentina. En septiembre de 2025, el Congreso rechazó el veto del presidente Javier Milei e insistió con la Ley 27.793 de Emergencia Nacional en Discapacidad. La norma declaró la emergencia hasta el 31 de diciembre de 2026 y estableció medidas orientadas a garantizar derechos vinculados con la salud, la rehabilitación, la educación, la protección social y el trabajo.
La promulgación de la ley, más tarde, no se tradujo en su implementación inmediata. Mediante el Decreto 681/2025, el Poder Ejecutivo dispuso suspender su ejecución hasta que el Congreso determinara las fuentes de financiamiento e incorporara las partidas presupuestarias correspondientes. La controversia en torno a la aplicación de la ley se convirtió así en uno de los principales focos de conflicto entre el Gobierno y las organizaciones que reclaman por los derechos de las personas con discapacidad.
En ese escenario, la elección del Cottolengo para una de las primeras actividades de la agenda papal adquiere un significado particular. "Que el papa elija hacer su primera actividad visitando el Cottolengo Don Orione es un abrazo enorme, un mensaje muy fuerte y que pone en el centro a las personas con discapacidad, justo cuando el Gobierno decidió dejarlas solas", dice Alex Goldman, referente del Consejo Argentino para la Inclusión de Personas con Discapacidad (CAIDIS).
El presidente de Argentina, Javier Milei, durante la Exposición Rural en Buenos Aires, el 26 de julio. - JUAN IGNACIO RONCORONI/EFE/EFE
Para el politólogo Julio Burdman, la elección del lugar también permite interpretar el perfil pastoral que León XIV busca imprimirle a su visita. "Este papa está viniendo con un perfil que tal vez hubiera sido parecido al que hubiera elegido Francisco", afirma. Burdman interpreta que la agenda busca reforzar una presencia de la Iglesia más comunitaria y contenedora, pero no cree que tenga interés en confrontar con este Gobierno.
Goldman, por su parte, considera que la presencia del pontífice ya constituye un respaldo significativo para quienes reclaman por sus derechos, sin necesidad ni expectativa de que formule un pronunciamiento explícito. "Consideramos que el papa no tiene que decir absolutamente nada, porque ya con su presencia para nosotros es suficiente. Y el Gobierno nacional lo que tiene que hacer es cumplir con la ley", concluye.
La visita al Cottolengo pondrá así en primer plano una realidad que excede a la institución de Claypole: la discusión sobre el lugar que ocupan las personas con discapacidad en las políticas públicas y las responsabilidades del Estado para garantizar sus derechos.
La llegada del papa León XIV al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires, en el barrio de Devoto, coincidirá con el proceso de desocupación de la cárcel, que el Gobierno nacional ya puso en marcha con el traslado de más de 1.400 internos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. Alrededor de 70 reclusos permanecerán en Devoto para recibir al pontífice.
La cárcel de Devoto, con alrededor de un siglo de historia, está ubicada en una zona residencial de la ciudad de Buenos Aires. Su traslado es un proyecto que lleva años en discusión.
"Los vecinos no querían que estuviera ahí. Además, el predio empezó a tener mayor valor inmobiliario. Entonces, hace 15 años que se viene anunciando que se va a trasladar", explica Macarena Fernández Hofmann, coordinadora del equipo de Política Criminal y Violencia en el Encierro del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La especialista considera que el anuncio de la visita papal pudo haber acelerado el proceso. "Lo que suponemos es que el anuncio de la visita del papa aceleró los traslados para que el papa no vea las malas condiciones en las que estaban las personas detenidas en Devoto. Al papa le están montando una cárcel pintada y arreglada que no es real", afirma.
La visita adquiere una dimensión particular en un contexto en el que las políticas de mano dura ocupan un lugar destacado en el debate público de la región. Para el analista político Burdman, el encuentro refleja una concepción de la Iglesia que pone el acento en la dignidad de las personas privadas de libertad. "Para la visión de la Iglesia, el preso es alguien que merece el perdón y además merece la rehabilitación", señala.
Fernández Hofmann también destaca el mensaje que, a su juicio, transmite la decisión de León XIV de visitar a los detenidos. "Me parece que ese es el mensaje que da el papa: entender que las personas detenidas merecen otra oportunidad. Es un mensaje revolucionario y contrapuesto a aquel discurso que justamente viene cada vez imponiéndose, sobre todo desde el Gobierno, pero también desde otros espacios políticos e institucionales, de que las personas deben sufrir y no deben tener dignidad cuando están privadas de la libertad", sostiene.
El paso del papa por Devoto, al igual que por el Cottolengo, pondrá el foco en personas que necesitan acompañamiento, cuidados y oportunidades. Y el mensaje que transmita León XIV, sumado a la recepción que tenga en el Gobierno y en la sociedad, serán parte del legado de su paso por el país.
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